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Las andanzas de Lu*

Larvas en la Sesera

Mi tía Sara...

Mi tía Sara...

Este es uno de los trabajos que he hecho para mi especialidad... creo que es uno de mis escritos más logrados. Si bien, la tía Sara si existió, y algunas anécdotas son verdad, los entresijos de la historia pertenecen absolutamente a lo que llamamos ficción...

 

Y la tía Sara se murió así, tan flaca, tan blanca, tan sin dientes como era. A nosotros nos avisaron “ya se murió” y la verdad es que yo no sentí ninguna pena, pero mi mamá, mi mamá si que la echaría de menos. Yo a la tía, no es que no la quisiera, lo que pasa es que recuerdo cuando me llevaban a pasar las vacaciones a su casa, en el agobiante calor del puerto de Tampico, siempre vieja, siempre roída, siempre llena de esas cucarachas grandotas y voladoras; por eso no me gustaba visitarla, además porque no tenía aire acondicionado y todo tenía ese olor a viejo, ese olor a desteñido, a tortilla tiesa, a orines de gato, hasta Chela, su única hija, olía a orín de gato viejo.

Ya te decía yo que mi mamá si la echaría en falta, y es que la tía Sara fue la celestina de sus amores con mi padre en aquellas épocas en las que las señoritas decentes debían noviar con chaperón, mi madre era la favorita de la tía “porque le lavaba todos los días los pisos y el zagúan”- me contaba mi mamá, “porque me hacía querer para que me invitara a pasar las vacaciones en su casa”. Yo no puedo comprender cómo mi mamá quería pasar sus veranos ahí, incluso antes de conocer a mi papá, y es que no era sólo la tía con los pelos ensortijados la que no me gustaba, no me gustaba tampoco Chela, mi tía Chela (que en realidad no era mi tía sino mi prima porque la tía Sara en realidad no era la tía de mi mamá sino su prima, una de las hijas grandes de una hermana de su papá, osea de mi abuelo)… como sea, no puedo entender cómo le gustaba a mi mamá pasar sus veranos ahí porque Chela siempre molestaba, porque escondía las cosas, las mías y las de mi mamá, porque Chela siempre estaba leyendo libritos “vaquero”, esos libritos en donde las mujeres y los hombres se besan de manera obscena y Chela me los mostraba a escondidas haciendo señas de diablura.

La tía Sara, según cuentan los que tienen la memoria fresca, no siempre estuvo tan tirada al catre, pues cuentan que provenía de una familia de la alta alcurnia tamaulipeca y dicen que ¡hasta había viajado en el tren con el mismísimo Venustiano Carranza! allá por principios del siglo pasado; dicen que cuando su familia era invitada a pasear en el tren presidencial, su mamá le peinaba los largos rizos dorados y los amarraba con dos listones blancos haciendo juego con sus zapatos de charol y sus calcetines de encaje traídos especialmente desde España, de eso no se acuerda ya nadie pero todos me los contaron. La tía Sara tenía 9 años cuando le tocó que los revolucionarios volcaran el tren en el que viajaba con el Presidente, Don Venustiano no se murió, el que si se murió fue el papá de mi tía y con él las alcurnias, los listones blancos y los calcetines de encaje.

Pero la tía Sara –dicen- era bonita, bonita y de ojos azules, bien güerita y tocaba el piano, por lo que no le fue difícil conseguirse un buen marido, un marido militar que la adoró hasta la locura, llenándola de hijos y de cuernos. Dicen que su casa siempre cambiaba según el humor variable de mi tía, según los nuevos hijos extramaritales que iba regando el tío y según las angustias calladas que guardaba para sí la Sra. Doña Sara Hernández. Así, cuentan que un día, el día que justamente a mi papá se le ocurrió llevarle a mi mamá la única serenata de su vida, le extrañó bastante que en el balcón que daba a la calle, y que hasta hace unos días había sido la recámara de las visitas, nadie le prendiera la luz como señal de aceptación; allí se quedó el joven enamorado, cante y cante con el mariachi que le salió re-caro y con las ganas de ver asomados -a escondidas- los ojitos de su novia y nomás nada… Pasada una semana mi papá que ya no aguantaba el poco agradecimiento de mi madre, sacó valor de donde pudo y le preguntó -¿te gustó la serenata?- ¿cuál?- le contestó sorprendida mi mamá, -¡pues la de la otra semana!-… Como mi tía, ya te dije, era la chaperona lo que equivalía a estar presente (en medio) de todas las conversaciones, declaraciones y disgustos, se acordó: -Aaahh ¿el de la música era usted Pablito?- y soltó una carcajada raspadota por el tabaco de los puros que le traían de Cuba y que no le gustaban pero los fumaba pa’ darle la contraria a su marido y para hacer murmurar a todas las viejas chismosas de la alta sociedad; es que lo que no sabía mi papá, era que esa misma semana al tío se le ocurrió echarse otra “capillita” de 20 años (decía que su esposa era la Catedral) y Sara no tuvo más remedio, para contener su ira y su vergüenza al qué dirán, que tirar las paredes que había levantado tres días atrás y volver a poner la recámara principal donde mi papá creía estaba entonces la recámara de las visitas y donde se suponía tenía que haber dormido mi mamá la noche de la serenata. -¡¡¡Ayyyy tía!!!- Se lamentó mi mamá y ahí mismito se murieron para siempre las ganas de mi padre por tener algún gesto romántico a posteriori mientras la tía Sara seguía riendo y echando humo.

Ya te conté que a Sara la adoraba el marido, si, la adoraba con todas sus fuerzas a pesar de andar de cusco y cabrón con cuanta “capillita” podía tirarse, y mi tía lo sabía, por eso le crió bien derechitos a sus doce hijos (y a cuanto hijo se quedara sin la madre que lo había parido), por eso le aguantaba las noches en que borracho quería manosearla con ese olor bien fuerte de macho y la tía Sara abría las piernas más por miedo a ganarse un buen trancazo que por mansita. Por eso siempre andaba tirando paredes y levantando otras, semana a semana, construyendo y demoliendo balcones de modo que un día uno comía donde la semana anterior había ido a bañarse; por eso lo cuidó cuando se enfermó, por eso le lloraba en el patio de atrás a la sombra del árbol de aguacates para que nadie se diera cuenta de cuánto lo iba a extrañar ¡era dura de pelar la condenada! Cuando el marido se murió, mi tía no lloró nunca más, no lloró ni cuando se le murieron once de sus doce hijos, ni cuando los hijos del marido la dejaron con una casa a medio demoler, llevándose todo el dinero del padre, ni cuando el árbol del patio jamás volvió a dar un solo aguacate… ¡pero no se secó eh! No, está ahí, todavía bien vivito, como recordando los tiempos en que la tía no tenía que vender tamales para poder comer, como un santuario de las épocas en las que iban y venían paredes y banquetes. Por eso no me gustaba visitarla, porque teníamos que dormir con mosquiteros, sobre todo en las epidemias del dengue, porque de noche la escuchaba respirar muy alto como lamentándose, casi, casi como muriéndose. Nunca comprendí por qué mi mamá prefería dormir en esos colchones de resortes salidos en vez de parar en la cama de alguna de sus hermanas donde, además de estar mis primos, había aire acondicionado, alberca y columpios; tampoco pude comprender a dónde iba a parar el dinero que le enviaba mi mamá todos los meses porque mi tía siempre andaba sin un quinto y con los zapatos rotos, es que, nos enteramos después, la Chela andaba de novia con “uno de esos tipos”, y como era retrasada a mi tía no le importaba que el hombre ese le sacara todo el dinero, que Chela le robaba, para jugárselo en cualquier palenque con tal que Chela conociera “el calor de un hombre”.

Y así se murió, me cuenta mi mamá, despacito, como un pajarito, con esos ojos azules (que yo veía grises de tantas cataratas) bien abiertos como mirando al cielo, me dice mi mamá que la bañó, le puso un camisón blanco y bien planchado, la peinó, hizo sacar la vajilla de porcelana mientras Chela le peleaba -¡Es para las visitas!- -¡qué visitas ni que nada Chela, a esta casa no viene ya más nadie, a no ser que venga la mismísima muerte a llevarse a tu madre!-. Le preparó un banquete sólo para ella, y Sara hablaba, recordaba al hombre que la amó, a sus doce hijos, a su sobrina la que venía a pasar los veranos cuando era joven y que venía a limpiarle los calzones cuando en la casa las paredes apestaban a podrido (…) Ya la vas a conocer a Chela… Siempre que vuelvo a Tampico me acuerdo de mis vacaciones, fíjate lo hermoso que se ve el mar desde acá arriba, no se nota el chapopote que han vertido las refinerías; ya vas a sentir la brisa inconfundible cuando bajes la escalinata, el calor te va a pegar en la cara pero no te va a doler porque es un calor bonito, un calor que huele a jaiba… Bueno, ya vamos a aterrizar… me contó mi mamá que al final del banquete la tía Sara sólo se quedó así como dormidita.

 

Lucero Gómez Cruz

Ay Lucerito... ¡¡¡¿otra vez?!!!

Ay Lucerito... ¡¡¡¿otra vez?!!!

Estoy en crisis,

¡La pta que lo parió!

Crisis de fin de año supongo...

 

Crisis de qué chingados me voy a encontrar en México que no sea un mundo que dejé atrás y que no me pertenece ya. Crisis de que estoy por cumplir 35 años y el pinche reloj biológico avanza y quiero tener hijos pero no ahora ¡quiero esperar! Crisis de para dónde chingados va mi vida... cuáles son los siguientes pasos que tengo qué dar... Yo y mis pinches crisis... me quedan 30 años (por lo menos) por delante y no quiero llegar a vieja y sentir que no hice un carajo con mi vida...

 

En fin... supongo que el agotamiento de fin de año y mi próximo viaje a México me tienen rara... tengo miedo por lo que voy a encontrar allá... allá no queda nada mío, sólo recuerdos, gente que quiero pero con la que sé que ya no tengo nada en común... También es que ya bajó el trajín laboral, terminan hoy las clases, la especialidad entró también en receso y tengo mucho tiempo libre y no sé qué hacer con él! Acá en la oficina me aburro... no hay nada para hacer, y no lo habrá hasta el año que viene, pero tengo que venir a cumplir 8 horas diarias y me aburro...

 

Supongo que hoy en la noche me compraré una cerveza, brindaré conmigo misma por todo lo que logré este año (que es mucho aunque ahora me queje), empezaré a leer un buen libro y a "bajar" de a poco... Me siento como en "Como agua para chocolate" cuando Tita no sabía que hacer con sus manos pues estaban libres de las órdenes de su mamá"... bueno... así me pasa, no sé qué hacer con mi tiempo y sobre todo con mi cabeza "vacía"...

 

Enseñar te desgasta, estregas todo, das todo y si... al final te vaciaste y hay que volver a construirte de a poco, como un rompecabezas; con música, libros, algo que te ayude a volver a ser tú misma, reconstruirte, reformularte, repensarte, replantearte, renovarte. Después de tanto dar y de caminar segura, de pronto es como que te pierdes y tienes que volver a encontrarte. ...

 

Si, es también el miedo a lo que vendrá, y el pánico de verme al espejo y no encontrar el reflejo que quiero ver, el reflejo que he creído contruir... Tengo miedo de cerrar los ojos por la noche y  volver a abrirlos nunca más, tengo miedo de las horas que pierdo, de los minutos que pierdo, de ese tiempo que se escapa entre mis manos sin poderlo detener...

 

Y este pinche mundo no ayuda demasiado... la verdad es que a veces ya me quiero bajar, porque tampoco yo lo ayudo demasiado; en el aula, si, siempre digo "en el aula" pero se necesita mucho más que palabras y deseos de cambiar para hacer un cambio. Y tengo el defecto de dejar el corazón en lo que hago, con mis alumnos, con mis estudios... no entiendo otra forma de hacer las cosas que no sean con pasión y la pasión agota...

 

En fin, estoy agotada y quiero llorar...

 

Lu*

Experiment-ando...

Experiment-ando...

Ella...

Se levantó de la mesa sin detenerse a mirar, borracha, completamente embrutecida, tropezando con mesas, gente, vasos, sillas, recuerdos, sudores y pesadillas. No le importó rasgar su vestido, no le importó que la llamaran alcohólica, idiota, demente... Salió de aquel lugar -¡tuvo que salir de aquel lugar!- se sacó el sombrero de encaje percudido, tomó aire, respiró; caminó por las húmedas y oscuras calles de Buenos Aires, inhóspitas, crueles, implacables para seres como ella en cuyos ojos se reflejan el olvido y la desesperanza. Si, las noches de Buenos Aires están llenas de personajes que perdieron la voz a fuerza de gritar sin ser escuchados, rengos de sueños sin mordaza, mutilados de alma, repletos de búsquedas fallidas.

Caminó sin rumbo con ligereza, un perro la seguía suplicante, ella detuvo su paso, sacó la botella que guardaba en el tapado roído, bebió y arrodillándose recibió una única caricia: la lengua del perro lamiendo su mano huesuda olorosa a hierba, sexo y vinagre; abrió los ojos como un lamento y poniéndose en pié  hizo un gesto amenazante al lastimoso animal que la miró confundido y decidió alejarse. Una mueca le siguió a la sonrisa, se limpió la cara con el mugriento puño y retomó su marcha haciendo sonar sus tacones sobre el asfalto.

Ella era así, si, ahora era así... Había perdido la cabeza, había entrado y salido del loquero, había prometido no volver a tomar, olvidarse de las pastas para siempre... juró y perjuró mas no pudo cumplir, y es que, es que cuando su cabeza conseguía al fin estar en su sitio, pertenecer por unos segundos al mundo corrupto del que intentaba escapar, un inmenso dolor se clavaba en su espalda atravesándola toda, partiéndola en pedazos. Ella fue no lo que quiso, si no lo que pudo, con esa madre católica y ese padre bohemio cuasi pelotudo, con esas hermanas idiotas y esos hombres que sólo cogiendo pretendieron dominarla. Ella fue lo que pudo en el país del olvido.

Con la mierda en los zapatos intentó bailar, con unas manos ahorcando su larguísimo cuello intentó zafar y conseguir, con las ansias desbocadas intentó, inútilmente, volar. Su más grande insensatez fue no dejarse convencer por las voces oscuras y malintencionadas que prometían -siempre prometen- la iban a salvar; ella no creyó en las falacias de la sociedad, entendió desde joven los espejismos de la civilización esas, "luces" que conducen al hambre de muchos y las panzas llenas de unos cuantos.

Se detuvo frente a una casa, sorbió lentamente la botella, miró de reojo y llamó, del otro lado de la puerta resonaban canciones empalagosas, esas que invitan a pensar y alcoholizarse, volvió a llamar, volvió a beber; el viejo conocido de voz ronca salió a su encuentro y saludándola con una gélida alegría la hizo entrar, le sacó el tapado y la botella, la besó despacio mientras ella fijaba la vista en el arpón que se anunciaba al fondo de la habitación. Encendieron un porro, hablaron del tiempo y la cacería de ballenas, de los versos de boleros y de guitarras cansadas; ella quería olvidar mientras yacía sobre la cama de ese hombre, su mente se alejó, llevándola -quizá- hacia lugares lejanos donde bastaban un enérgico pas de bouré y un tambaleante demi plié, para en un intento desesperado, aferrarse a la vida y recobrar la fé.

 

Lu*

Escape...

Escape...

Tres vueltas a la cerradura, alarma, colectivo!

Hola amiguita ¿cómo está tu hermano? -pregunté con preocupación y miedo-

-Bien Lu! ¡muy bien! ¡un milagro!

-Ay dios (nos abrazamos) qué bueno! me alegro tanto!

.... Sabés que te quiero ¿verdad?

- Si, lo sé, yo también te quiero.

- Chau

- Chau...

Hola Mujercita ¿Cómo estás? ¿cómo sigue tu mano? a ver...

- Bien Lu, sólo fué el golpe.

- Qué bueno! me alegro, pero ten cuidad con las sillas.

- Y, si... ¿no deberías estar trabajando?

- Y, si... debería! jajajaja.

- Chau.

- Chau...

Hola niña ¿cómo estás?

- Bien Lu y vos cómo estás?

- Bien, otra vez bien.

- Me alegro, estás hermosa!

- Hey gracias! Tú también estás divina! ¿Llegó mi libro?

- Si, aquí está. Lo pongo en la cuenta?

- Si por favor.

- Niña hoy pensaba en tí, me desperté esta mañana y como siempre prendí las noticias de México y... deberíamos hacer algo juntas. Tengo muchas ganas de trabajar contigo.

- Si, yo también ¿qué se te ocurrió?

- Mira, he estado pensando en hacer una obra sobre mujeres...

(Tema viejo y trillado) se escucha a lo lejos, una voz masculina por supuesto....

- Y bueh... volviendo a lo nuestro ¿qué opinas?

- Suena bien, pero ¿qué?

- No sé... algo que hable de nosotras de las mujeres de hoy. De las que luchamos por nuestra independencia y nos creímos las dueñas del mundo, de nosotras que caímos en la trampa de la revelación femenina y cada mañana depertamos sabiendo que trabajaremos el doble. De las mujeres que amamos a nuestros hombres y daríamos la vida por ellos, pero que sabemos que son y serán circunstanciales en nuestras vidas, de nosotras las que nos alcanza el reloj biológico y nuestras madres insisten ¿para cuándo? pero que… si nos sinceramos, aún no queremos, aún no estamos listas.

De nosotras, las que trabajamos, las que estudiamos, las que llevamos una vida diferente exactamente igual al resto, de nosotras que hemos cambiado nuestros sueños adaptándolos a cada paso; de nosotras que sabemos que podemos estar solas pero que no queremos dormir en cama vacía. Si, de las mujeres que en pleno siglo XXI tenemos que seguir luchando con el machismo disfrazado, de nosotras a quienes -aún hoy- nuestra sociedad llama putas por salir solas por la noche (dejando a nuestros pobres maridos desolados y cornudos). Putas por dar órdenes, putas por llevar las riendas de nuestras vidas.

De tí, de mí, de las mujeres de provincia y de las mujeres de capital, si... si, ya lo sé! se ha escrito y dicho mucho! Pero ni tú ni yo lo hemos hecho ni dicho, hablemos de nosotras como únicas y excepcionales, de mujeres que soportamos los delirios de nuestros músicos, de nosotras que aprendimos a callar para no pelear, de nosotras que aprendimos a mentirles a nuestros hombres y decirles ¡te necesito! De nosotras que vivimos doble vida: en la calle, modernas y triunfadoras, en la casa chongo y trapeador.

De nosotras que volvemos cansadas por la noche y tenemos que lidiar con la casa que se cae a pedazos. De nosotras, niña, de tí y de mí que sintiéndonos tan iguales no podemos reconocernos la una a la otra. De nosotras que nos admiramos y que nos miramos con recelo... De las mujeres que -pese a todo- hoy en nuestros países no podemos decir a los cuatro vientos que no queremos "hacer el amor", queremos sexo y punto! queremos BUEN sexo y punto!

- Me gusta! Lo hablamos con calma y lo planeamos, nos buscamos un espacio.

- Si, nos buscamos un espacio, mientras voy juntando material.

- Si, yo también.

- Ansío volver a los escenarios!

- Si, lo sé...

- Pusiste el libro en mi cuenta?

- Si...

- Bueno, chau.

- Chau...

 

Lu*

Gente misteriosa...

Gente misteriosa...

Me cuesta mucho adaptarme a las "dobles intenciones"... por más que intento, por más que razono no consigo entreleer las verdades ocultas. Esas que según me dicen tiene "toda" la gente. No puedo, simplemente no puedo y lo intento.

Intento tener una mirada global y torcida de las situaciones, imaginarme el peor marco para las palabras dichas y seguir las pistas de aquello que permanece en silencio. Mi cabeza se quiebra cuando busco los significados, no los encuentro...

En México no pasa?? Si, claro que pasa! pero conozco los códigos a interpretar y aunque tampoco me acostumbre, me resulta más fácil descifrar. No hablo de buenos y malos, no hablo de mejores y peores, pero cuando de pensar mal se trata, no capto la visión argentina.

Tengo que aprender a descubrir las sonrisas falsas y debería también aprender a sonreír mientras apuñalo por la espalda. Por dios! No es que sea "buena" no, no, yo también soy bastante jodida, pero lamentablemente, se me nota a simple vista...

Yo viví en un mundo ficticio, yo trabajé en centros de poder y locura, donde pisar al otro era cosa de todos los días, donde el ego se superponía al resto, donde las mentiras se decían y dolían... Huí, no podía, me carcomía.

Sólo quiero una vida simple, no pretendo poder, es más! no pretendo ganar fortunas y eso es lo que me mata! entiendo que cuando de verdadero poder y dinero se trata se muere o se mata sin mirar quién es, sin pensar quién fué.

Pero oh! sorpresa, en la vida simple también pasa ¡qué absurdo! y debo entenderlo y debo comprenderlo... lo intento, me duele la espalda, tengo casi inmovilizado el cuello. Rebuscar, pensar mal, traicionar, sacar ventaja, saber qué decir, saber cuándo callar...

 

Lu*

Por eso no lo logramos...

Por eso no lo logramos...

Hoy recibí un mail respondiendo a mi intención de participar en un curso sobre Promoción de Lectura Infantil, labor que vengo desarrollando desde hace 3 años y que, dicho sea de paso, me deja más satisfacciones emotivas que económicas. Quería hacer el curso, tanto como todos los cursos, talleres y proyectos que me ayuden a ser mejor en lo que hago, no como un hecho vanal, no para "conseguir trabajo", simplemente porque amo la lectura, entre los libros me siento feliz y estoy decidida despertar en unos cuantos este amor... Así lo hice en México en las aulas universitarias, así lo hice en Barcelona con Josep y con los niños que ciudaba para seguir el viaje; así lo hago ahora en este bendito país, con mi modesto taller y con mis pequeños aportes a un bello proyecto escolar. Por amor, por puro amor.

Soy una convencida que cualquier esfuerzo, por mínimo que parezca, para acercar a los niños y jóvenes a leer ¡bien valen la pena! nada es poco cuando de despertar una pasión se trata y -aclaro- nada es tampoco demasiado. Por eso, he procurado vincularme con personas que promuevan la cultura infantil en cualquiera de sus ámbitos, teatro, música, pintura, ciencias, etc. Sumando y solo sumando -creo yo- conseguiremos dar un paso pequeñito en el camino de los futuros lectores; niños y jóvenes con miradas más abiertas, objetivas y críticas... después de todo, serán ellos los encargados de arreglar (menuda tarea) lo que los adultos nos hemos encargado de corromper.

Por eso me sorprendió tanto la respuesta a mi petición, cito textualmente uno de los párrafos que enunciaban la negativa: "Creemos que actvidades aisladas no generan el gusto por la lectura...". Decidí no responder ese mail, decidí después de un asombro del que aún no me recupero que no vale la pena seguir insistiendo. Y no es por la negativa, no! Lo que me aterró fué el argumento y comprendí que esta gente no ha palpado las aulas en realidad, descubrí que quienes dirigen estas acciones en "pro" de la lectura nunca han sentido el placer de ver leer a un niño absorto en sus primeros cuentos, nunca han experimentado la maravilla de unos ojos enormes que se abren entusiastas ante las historias de papel. Tristemente me cayó el veinte del porqué, a pesar de las cientos de campañas institucionales promotoras de lectura, no lo hemos logrado...

"Creemos que actvidades aisladas no generan el gusto por la lectura..." Me siguen resonando esas palabras en la cabeza y no alcanzo a creer que sean ciertas... El universo literario solo es uno y de ahí se desprenden cientos de estrellas, millones de anécdotas y sueños compartidos. Leer no es algo que se impone, no es algo que se enseña, leer es una larva que se mete en las entrañas y no te deja en paz! Es una enfermedad de la cual ¡gracias a dios! no existe cura una vez que te inhundó. Para ser promotor de lectura no hace falta ¡ni siquiera tener un título!, no, no, no... no es tan intelectual como nos han hecho creer, no es una moda, no un snobismo. Leer es la más absoluta de las libertades, el más sublime de los ideales, lo más estúpido y lo más ingenioso, incluso lo más ridículo cuando leemos ante niños, cuando buscamos que ellos sean felices con los libros. Lo puede hacer un padre, un abuelo, un hermano, un maestro, un tío o -como en mi caso- un perfecto extraño.

En fin, no quiero volver a gritar furiosa contra los errores y contradicciones del mundo, al menos no por ahora en que estoy reencontrándome con mi yo pequeñito, ese que gusta de compartir con los niños la magia de los libros, ese que es feliz cuando sabe que uno de "sus chamacos" esta leyendo en su cama antes de ir a dormir, ese yo pequeñito que cada semana busca y busca en los estantes de las librerías nuevas historias por descubrir, que guarda cada moneda para preguntar al librero "¿para qué me alcanza?" Ese yo que se deja llevar por sus propios anhelos y que duerme cada noche junto a sus guardianes seguros, sus amigos los libros ...

El blog de mi taller: http://juguemos-a-leer.blogspot.com/ (un modesto intento nomás...)

 

Lu*

Lo sabía...

Lo sabía...

Ay dios... a veces me desespera ser tan complicada... Yo sabía que estos estados míos volverían, esta cosa de mierda de nunca estar satisfecha! Sintiendo que siempre hace falta algo, siempre incompleta, siempre buscando...

Me acostumbro demasiado rápido por eso siempre quiero más, pueda ser que eso me haga crecer pero ¡con una chingada! ¿por qué carajo no puedo sentarme nomás y decir "hasta aquí llegué"?

Llevo 15 días fatales, en donde me cuestiono (otra vez, si, otra vez) si voy por el camino correcto... Odio sentirme mediocre y estas dos últimas semanas me sentí mediocre... hasta llegué a culpar a Jorge porque "por él estoy aquí" ¡qué estupidez!!!

Parece que siempre necesito estar metida en algo, necesito estar haciendo, necesito crear y hacer cosas que me renueven el aliento... Todos me dicen: Es mucho lo que has hecho en tres años... si puede ser ¡pero quiero más!

Me hace falta renovar los proyectos, sentir que crezco, sentir que aprendo, poco suelo sentarme y aplaudirme los éxitos que voy teniendo, los gozo enormemente, los disfruto a pleno, pero... ya pasó, necesito algo más.

Tengo que aprender a estar quieta, después de todo éste año me viene saliendo redondo. Desde que conseguí trabajo me ha llovido la actividad, hasta -literalmente- tocan la puerta de mi casa para ofrecerme trabajo ¿qué más quierooooo??????

Es solo que en medio de tantas cosas que estoy haciendo, me voy perdiendo... Es raro, es complicado... ¡no tengo tiempo para leer! ¡no tengo tiempo para estudiar! no tengo tiempo para disfrutar... ay dios! qué loca estoy!

Al concretar algo, ya necesito estar pensando en lo que viene, en el siguiente paso ¡no puedo parar! Me aburro fácilmente de lo cotidiano, me harto de la vida normal. Cada tanto, necesito determe y pensar ¿qué es lo que he logrado? ¿a dónde quiero llegar?

Lu*

Hasta Londres 2012 ¿?

Hasta Londres 2012 ¿?

Mientras duraron las olimpiadas me abstuve de hacer comentarios... es que...  las olimpiadas "me pueden"... quiero y me obligo a creer que el mundo puede ser mejor, que se pueden cambiar las cosas. Me aferro a la idea de que aún queda un poco de humanidad en los hombres, que no todo esta perdido. Siempre me emociono, soy cursi, si, pero me emociono.

Después de todo, su origen y esa cosa de congregar naciones me llega... Ver y creer que por 15 días somos todos iguales (aunque el traje de baño de Phelps haya sido creado por la N.A.S.A). Me gusta ver ganar a los que pierden cotidianamente como los jamaiquinos; la perfección y pureza de lo que debe ser el deporte encarnado por los rusos, los chinos y los norteamericanos; la alegría de los que lucharon toda una vida y al fin se llevan la medalla a casa (Curuchet) y hacen vibrar a todo un país...

Este año, me mantuve un poco alejada por la diferencia horaria, no ayudaba el que las contiendas se vieran de madrugada por estas tierras, pero sé muy bien que México obtuvo 3 medallas (2 de oro y una de bronce), me alegré tanto con el fútbol argentino (¿existe alguna duda de quién es quién en el fútbol?), me emocioné mucho con el niño Nadal (tan jovencito y con tantos éxitos)... Si me gusta imaginar que esos esos atletas representan lo mejor de la humanidad...

El más claro ejemplo de que el sudor es lo que te lleva al éxito... que lo importante no es ganar sino competir, pero que ganar ¡no tiene precio! (aunque los países poderosos premien a sus atletas con sumas millonarias y nosotros sólo pensemos en ellos durante 15 días cada cuatro años). Es por eso que no permití "manchar" mi ilusión con la política, no quise ver los lados oscuros, al fin y al cabo, por estos lares estamos demasiado acostumbrados a las sombras...

Y ahora Londres... ¿dónde estaré en el 2012? quiero creer que aquí, pero en Atenas 2004 pensé que Beijing lo iba a vivir en España (ay cómo sentí cuando perdió la sede Madrid) y en Sidney 2000 no me imaginaba lejos de México (2020 ¿será?). En dónde estaré dentro de 4 años y con quién? Me he acostumbrado demasido a tener las valijas en la puerta... La cita nos espera, las miradas del mundo estarán en tierra shakespierana; esté donde esté seguramente me sentiré en casa, como ahora, como hace 4 años, como hace 8... Encenderé el televisor y volveré a creer en la raza humana y me encerraré en una burbuja para mantener viva mi fé.

Hasta Londres 2012... y mientras tanto: The show must go on!

 

Lu*

Me divorcio de la Cultura...

Me divorcio de la Cultura...

Así se hubiese llamado este post, si lo hubiese escrito a mitad de semana cuando sentí la necesidad de escribirlo. Por suerte (-o por desgracia-) no tuve tiempo de hacerlo.

Lo que pasa es que detesto a los "culturosos", los conozco, son de mi palo... Culturosos de clase media pasados de los 30’s (llegando o cruzando apenitas los 40’s). Así como el alcohólico en rehabilitación rechaza la invitación a una copa de vino, yo rechazo la invitación de unirme a ese círculo de malandrines.

Esos que tanto odiaba Borges, los parásitos que se cuelgan a las palabras, actos y pensamientos de otros; que no hacen mas que repetir y citar (sin haberlo sentido en el cuerpo) las filosfías de los jugados. En "mis tiempos" los llamábamos snobs (saludos a Nacha y a Silvano), hoy los bautizaría como ladrones de ilusiones.

Recuerdo la última comida que tuve con mi papá antes de emprender el viaje: "necesito vivir" -le dije- "necesito saber y vivir la vida de los otros, necesito la experiencia de vagar por ahí y perderme en calles que no conozco, necesito aprender de mis errores y equivocarme mucho, mucho. Necesito hacer y deshacer, necesito odiar a mis dioses y volver a adorarlos, me hace falta atreverme a lograr, retarme para conocerme; saber de lo que soy capaz e incapaz". Mi padre lo entendió, tragó saliva, y me deseó mucha suerte.

Y ahora hago y deshago, y me equivoco y vuelvo a hacer, conozco a la gente a fuerza de involucrarme, de meterme en sus vidas para descubrir sus ansias y decepciones. También sé (sin falsa modestia) que no me he alejado mucho de los "culturosos" por eso mi coraje, por eso mi decepción en esta mañana de domingo.

Pero sigo haciendo y empujando mi carro, con las manos que empiezan a mostrar los callos del trabajo; con el corazón que, a pesar de las cicatrices, cada vez late más fuerte y por suerte, cuando estaba a punto de firmar la sentencia que me separaría para siempre de la decadente estirpe de los "cultos" llega un modesto ejemplo de los verdaderos...

En un pequeño recinto, lleno de cultos y "culturosos" (y por suerte algunos -pocos- artistas de verdad) una bocanada de aire fresco: Una radio, una mujer y una flor. ¡Alegría! ¡Alegría! y a la mierda todo. ¡No me divorcio señor juez! ¡no me divorcio! ¡Es que la amo a pesar de todo! Si, si, si... la amo!

¿A quién? -preguntan todos desconcertados- ¡A la cultura señor juez, a la cultura! Con su estricta definición diccionaria: "Lo hecho por el hombre". Hecho (con"h"), del verbo hacer, no del verbo hablar, lo que hace el hombre y mueve y hace sentir. Esa belleza que da sentido a la vida, que toca las fibras de los mayores, de los más jóvenes...

¡No me divorcio señor juez! ¡no me divorcio! Aún me quedan muchas cosas por hacer.

Lu*

La Última Página...

La Última Página...

Yo no sé si esto le pase a todos los lectores pero...

Cuando estoy a punto de llegar a la última página de un libro, siento "algo" un no sé qué, una nostalgia, cierta amargura, curiosidad, alegría e incertidumbre. Fué tanto lo que compartí con esos amigos -los personajes- que cuando estoy a punto de dejarlos, mi corazón da vueltas y no se esta quieto, no puedo pensar, no puedo hablar.

Es una sensación que he vivido en "la vida real", recuerdo cuando me iba a España, a punto estaba de cruzar las puertas que me llevaban al anden, miraba atrás y estaba mi familia y mis amigos, una parte de mí se condolía por dejarlos y otra parte se emocionaba por la aventura que estaba por venir. Mi primer viaje a la Argentina también tuvo un final así: Después de besos y promesas de volver, Jorge se quedaba del otro lado del andén y yo cruzaba las puertas, mirando siempre atrás, dejando mi corazón con él y llevando la promesa de un futuro por vivir.

Txiqui, fué tan duro dejarlo, recuerdo que tomábamos una coca-cola en el aeropuerto del Prat con Josep, él escribía en mi diaro de viajes "sé feliz" y yo me iba, dejando a un gran amigo, un gran sostén, en busca de un gran amor. Con mis padres y hermanos en mis posteriores viajes a México... dejo atrás a mi padre -mi madre se queda en casa- dejo atrás a mis hermanos, dejo atrás a mi país... Y avanzo siempre mirando hacia atrás...

Lo mismo me sucede con los libros, no puedo evitar -al legar a la última página- mirar hacia atrás y vuelvo a leer, busco capítulos que me sobrecogieron, busco frases que no he de olvidar, otras veces sucede simplemente al azar, recorro cada página sin querer decir adiós. Pero debo decir adiós y despedirme y lo hago con pesar y culpa, con cierta valentía también; con la esperanza del final esperado, con la incertidumbre de lo que vendrá.

Al cerrar el libro me quedo en el limbo, recordando los detalles, intentando visualizar los instantes y volver a sentir los momentos. Me da miedo mi siguiente elección ¿me gustará tanto como éste? ¿me hará vibrar tanto como este? No lo sé... y con esa agonía, dejo el libro una noche más en mi mesita de luz (buró) -¡es que cuesta desprenderse!- A la noche siguiente lo llevo al librero (es casi como un ritual) y empiezo a leer los títulos de las futuras sorpresas. Siempre tengo libros esperándome, simpre.

Me gustaría saber qué pasa con aquellos libros que he cerrado, desde niña me ha parecido que las historias no son las mismas para nadie, que cada vez que un libro abre es un evento único e irrepetible, pero ¿qué pasa con los personajes de un libro cerrado? Seguramente seguirán con sus vidas, esperando que alguien más se entrometa en ellas. ¿Qué será de la vida de todos aquellos a los que he amado? A veces es duro y egoísta pensar que a pesar de haberlos dejado, sus vidas siguen y yo no estoy ahí...

(para todos los libros que he leído, para mi familia y mis amigos)

Lu*

El meu carrer...

El meu carrer...

Estoy escuchando a Serrat...

De hecho lo escucho muy a menudo, cuando quiero volar, cuando quiero reconocerme, cuando necesito volver a creer, cuando preciso estar en casa, cuando necesito estar aquí.

Es curioso lo que este personaje ha hecho en -y con- mi vida. Él no tiene la culpa de tantas y tantas corredurías, pero si es responsable de que me echara a la mar. Una de las cosas más representativas e importantes de mi vida, fué mi paso por Cataluña... Mi primera noche de San Juan... oh! aquella noche de San Juan, para todos mis amigos catalanes era algo tan común y tan de cada año, pero para mí representó la vivencia una canción de cuna, la canción de la infancia.

¿Cuándo fué la primera vez que escuché a Serrat? Francamente no lo recuerdo, era muy, muy, pero muy pequeña. Siempre estaba de fondo en las charlas de sobre mesa, en las tardes haciendo la tarea.. Nuevamente fué mi padre quien me llevó a Serrat (con la leche templada y en cada canción...) En mis tardes de adolescente, cuando encerrada en mi cuarto, no quería ver nada ni a nadie, un casette y algún disco de vinilo; le robé los discos a mi padre, en realidad él me los heredó sin decir nada.

Mis amigos, mis tardes de noviazgo, mis mañanas de domingo y las noches de desvelo... Era un pequeño dormitorio con la ventana abierta hacia al infinito, en donde yo soñaba fugarme y jugar con las estrellas. Fuí una joven sutil, me parece no haber dado muchos dolores de cabeza, pero siempre fuí rebelde - a mi manera - rebeldía por saber, por moverme, por alejarme de mi hogar...

Yo no nací en el Mediterráneo pero ahí pude aflorar mi verdadera personalidad, mi total libertad fué completada en aquellas playas. En Rubí, la ciudad más bonita del mundo, yo seguía caminando y haciendo camino; en mis regresos a mi tierra, si, Serrat mediaba entre mi padre y yo.

Ahora, muchísimos años después, sigue acompañándome, haciéndome sentir en casa, unifica mis tres hogares, junto a mis padres, junto a mis alas y junto a mi amor. Lo he visto cantar en vivo algunas ocasiones y siempre consigue arrancarme la sonrisa, la piel de gallina, la añoranza y las lágrimas.

Los grandes a veces no comprenden la magnitud de sus obras, él ni siquiera sabe quién soy y no me importa que lo sepa, pero si un día pubiede tenerlo frente a mí, lo miraría a los ojos y le diría ¡Gracias! Mis 32 años de vida los has acompañado y los has hecho especiales. Siempre recurro a tí cuando necesito remontar el alma, encontrar excusas y soluciones, estudiar, relajarme y sonreír o simple y llanamente: Cantar.

Earween*

La Niña "Buena"...

La Niña "Buena"...

Cuesta tanto explicar un sentimiento,
rabia, pasión, amor, odio, tristeza, alegría.
Cuesta tanto no ceder ante un pecado,
gula, avaricia, envidia, ira …

He vivido siendo la niña buena,
crecí siendo el ejemplo,
siempre buena, siempre ejemplo,
pesando sobre mí lo socialmente correcto.

Ser justa, ser honesta, ser honrada,
ser moral, ser comprensiva, ser amable,
simpática, fiable, sincera, valiente,
sociable, ubicada, elegante.

Buena hija, buena hermana, buena amiga,
buena esposa, buena maestra, buena amante,
buena trabajadora, buena compañera, buena conversadora.
Buena, siempre buena…

Y yo no sé si soy tan buena,
yo no sé si quiero ser buena,
yo no sé si cada vez que hago algo bueno
algo malo se retuerce en mis entrañas.

Qué pasaría si doy la espalda a todo?
y digo que no, que no me interesa la bondad,
es más me esta fastidiando bastante,
ser la buena hoy por hoy es ser estúpida.

La bondad es historia de otro siglo,
ya nadie quiere a la niña “buena”,
¿Para qué sirve una niña buena?
Esta pasado de moda, es historia abstracta.

Y si les dijera a todos los que me quieren buena:
-Me importa un carajo lo que opinen de mí,
soy una basura, lo peor, no soy buena,
nunca lo fui y nunca lo he sido!-

Miento, manipulo, estafo, engaño, robo, traiciono,
me cago en dios y en su séquito de santos,
me importa un bledo la filosofía
y desconfío hasta de mi sobra.

Quiero dejar de ser una niña buena!
Estoy harta y cansada de ser una niña buena!
Pero no sé cómo se hace eso…
a mí nadie me lo enseñó…

Earween*

Si Alguien me Hubiera Dicho...

Si Alguien me Hubiera Dicho...

Todo lo que se puede vivir en un lapso breve, en una "escapada" breve...

Si alguien me hubiera dicho que tendrían amigos y de entre todos uno... si alguien me hubiera dicho que tendría amores y sólo uno inmenso...

Si alguien me hubiera dicho que volar alto te aleja del mundo pero te acerca a Dios... si alguien me hubiera dicho que conocer gente no es lo mismo que conocer personas...

Si alguien me hubiera dicho que las sonrisas engañan y que la triste melancolía abraza y acompaña... si alguien me hubiera dicho que hoy tendría tanto que agradecer...

¡No lo hubiera creído!!

Earween*

Imagen: Susana Bonet

Perdida...

Perdida... A veces me siento perdida y no sé que rumbo seguir, ni qué pasará mañana... es más, a veces no se qué seguirá después.

Earween*

Debo Decir...

Debo Decir... Que cada día me siento mejor...

Más feliz, más relajada, más en confianza,
confirmo que este es el paso justo que debía dar,
estoy en el sitio indicado y con la persona correcta.

A pesar de nuestras múltiples diferencias,
estoy con la persona que me hace mirar para adentro y afuera,
con quien puedo ser yo, con quien me atrevo a reír y llorar.

Cada día que pasa mantiene una esperanza,
me hace ser mejor persona y renueva mi corazón enamorado,
Soy feliz! Feliz y completa... como lo soñé, como lo esperé.

¡Gracias amor!

Earween*

El Amor no Basta...

El Amor no Basta... Para armar una historia de pareja...
Para tirar pa'lante día a día,
para levantarte con ganas de ser y hacer.

El amor no Basta...
Eso dicen, eso, hoy lo creo,
pero si eso no basta ¿entonces qué?

Tengo tantas ganas, ideas, fuerzas, anhelos y deseos,
pero si el amor no basta
¿qué hago con ellos? ¿dónde los pongo?

Earween*

Imagen: RURU

El Amor no Basta...

El Amor no Basta... Para armar una historia de pareja...
Para tirar pa'lante día a día,
para levantarte con ganas de ser y hacer.

El amor no Basta...
Eso dicen, eso, hoy lo creo,
pero si eso no basta ¿entonces qué?

Tengo tantas ganas, ideas, fuerzas, anhelos y deseos,
pero si el amor no basta
¿qué hago con ellos? ¿dónde los pongo?

Earween*

Imagen: RURU

Empieza a Contar...

Empieza a Contar... Hablo con los argentinos que viven en España,
hablo con los españoles que han estado en Argentina,
Yo conozco la Argentina y he vivido en España.

Por dios! En qué me estoy metiendo??!! jajajaja,
Mi historia además, es una historia de esas raras,
que feliz o tristemente sólo pueden leerse en los libros de cuento.

México me ahogaba, he de amarlo hasta la muerte, pero me ahogaba,
en España siempre me he sentido liberada, segura, fuerte,
incluso cuando yo me apresaba repetidas veces, aquí yo elijo.

Argentina, es la vuelta atrás en la moneda, es la cruz,
pero ¿quién puede resistirse a los camelos de un porteño?
el ego que hincha pero no les oculta la triste miseria.

Sé que quizá este haciendo lo correcto y después me arrepentiré,
he pasado noches enteras pensando que saldrá bien,
además del país hay que agregar las priopias circunstancias.

No es fácil hacer lo que estoy a punto de hacer, no,
tengo un millar de pensamientos volando frente a mí,
Me voy, pero ¿y si me quedo?... vaya tremendo lío!

A veces cuando pienso mucho me pesa la espalda y el cuello,
justo ahí del lado derecho, es como si se abriera un hueco,
se clava, a veces divago y genero exageraciones para suponer.

No estoy hablando de cosas brillantes y amores despedidos,
simplemente expreso de lo que supone puede ser mi destino,
la que viaja soy yo, la que deja, otra vez, también soy yo.

Hoy recordé una anécdota de mi país y me mordí la lengua,
"no escupas pa'rriba que te cae en la cara" - se dice,
pues ya me cayó, estoy revolucionada pero no confundida.

Vaya pues! Esta es mi apuesta, proclamo y quiero testigos,
me la juego por "el gallo giro" que espero me traiga suerte,
justo cuando ya he perdido tanto y de nuevo vuelvo a perder.

La ruleta no esta inclinada hacia ninguna precisa parte,
hoy yo sola imagino lo que puedo hacer con mi destino,
lo repienso, como debe hacerse cuando se trata de morir o matar.

Todo lo he pensado, todo lo he calculado, todo lo he visto,
me duele mucho la espalda y el cuello justo en el lado derecho,
Si mi siguiente paso es a través del mar, intenso es mi camino.

Earween*

Espinas Curadas con Mar...

Espinas Curadas con Mar... Uno siempre anda buscando, y busca y rebusca,
todo el tiempo buscando buscando,
sin saber en dónde, el primer paso, la pista,
Se busca, se mueve imperceptible y a veces mentiroso.

Hay algo muy dentro que nos obliga a mirar mar adentro,
en lo profundo, en el azul intenso, casi negro,
el sentido de nuestra existencia
¿por qué estoy aquí? ¿qué vine a hacer aquí?

Buscamos, fama , dinero, amor, un silencio...
buscamos algo que ni siquiera nosotros conocemos,
y andamos más ciegos que cuando empezamos,
dando tropezones a tontas y a locas, porque es así.

Sabemos que ahí, al final de todo en algún momento
sin darnos cuenta aceptaremos con resignación que
aún no sabemos lo que queremos,
rendidos nos percatamos que nunca lo encontraremos.

¿Qué? Eso es lo de menos, se anduvo, se tuvo y retuvo,
se llenó el cuerpo de espinas curadas con mar,
de ángeles desperdigados, simplezas y canto,
No tiene respuesta, es un punto de divago.

Quien lo hizo, quien busca, rebusca y sigue buscando,
se reviste de las miserias al encontrarse desnudo,
de frente con su propia invención, pura imaginación.
Algo se queda impregnado, pero se sigue buscando.

Earween*

Y sigo Aquí...

Y sigo Aquí... Y cómo será mi vida cuando todo ésto termine? A veces me parece estar viviendo un pesado limbo en el que nada tiene sentido más allá de cuatro simples paredes. No puedo creer que lo que un día llamé libertad hoy se torne una cárcel. Es tan contradictorio todo lo que el ser humano experimenta, hoy me gusta, mañana no... Quisiera garantizar de una vez por todas mi futuro, cerrar un buen trato y no tener que volver a sentir esta apatía, quisiera se me prometiera la eterna alegría, pero bien sé que ese no es el juego de la vida.

Hoy, sólo estoy aburrida, acalorada y agobiada. De mal humor y pocas pulgas, quisiera que el mundo entero desapareciera por unos momentos, quiero estar sola, quiero no estar aquí. No quiero saber de razones ni de ánimos, de verdad, lo agradezco pero no me hace nada... Hay veces en que las palabras se resbalan por los lados y no entran porque no quieren entrar; ya me canso hasta de escribir y explicar, estoy bastante harta y estando así no puedo más que intentar evadirme y volar, si no tuviera tanto miedo bebería, lo confieso, o haría alguna otra cosa que me nublace la conciencia. Comprendo ahora a los que caen en vicios por vacío, es tan sencillo! Pero yo no puedo soportar que las cosas se salgan de mi control, una buena borrachera me vendría bastante bien, que me diera vueltas la cabeza y hacer estupideces. Total... ¿a quién le puede importar?. Sin embargo no voy a hacerlo, alguna vez un chamán me dijo "ten cuidado con los vicios, la gente como tú es fácil de caer". Y puedo caer porque ya estoy muy abajo y no puedo respirar.

Sólo sé que ya no quiero vivir esta angustia, ya no quiero volver a vivir de esta manera; dando lástima y pena. Mintiendo para evitar decirle a la gente que no salgo porque no tengo dinero, tragándome el orgullo cada día, es muy difícil aceptar las ayudas y tener que bajar la cabeza; saber que soy una molestia que estorba, que cuesta... Esta semana gasté sólo 2 euros, tampones en el Lidl (hay gastos que deben de hacerse). En fin, con un poquito de suerte esto pronto termine pero me intriga tanto mi futuro. Hace dos años soñaba con vivir en Europa, vivir en España y después de más de 600 días en éstas tierras he perdido toda inquietud y curiosidad. Ahora tengo otro sueño pero no quiero que suceda lo mismo.

El primer año fué perfecto! Cumplí todos mis objetivos y si volví fué sólo a estudiar, dejando lo que más amo en otras tierras. Hoy con los estudios terminados y muchos euros por delante para poder partir, me cuesta mucho despertarme cada día, cada hora con las cuentas en mi cabeza esperando que algún eurillo se me haya ido de la suma. Me aferro a una gatita, la televisión y el internet. Físicamente estoy hecha una piltrafa, el pelo sin pintar, sin corte alguno, la misma ropa, muchísimos kilos de más, me veo en el espejo y no me encuentro, me doy vergüenza, a veces asco... No es fácil hablar de ésto y menos escribirlo.

En los últimos post de éste blog, no han faltado las lágrimas al escribir, hoy como cada día tengo que ocultarlas, tengo que callarme, si hablo aburro u ofendo. No soy buena compañía para nadie... Sólo espero que todo termine pronto, sólo espero poder comprar pronto ese boleto que me lleve a aquel lugar. Tengo mucho miedo que mi nuevo sueño se rompa por la rutina, porque en mi siguiente paso no seré yo sola, estará él, que también arriesga demasiado, esta él que me añora y de verdad ¡no lo quiero perder! Bueno, supongo que todo pasará, confío que es sólo una etapa más en mi vida, algo que tenía que vivir para crecer. A veces quisiera seguir siendo una niña y no tener que preocuparme. Este dolor que siento es precísamente por ya no estar sola mientras duermo en una cama sin compañía. No sé qué sería de mi vida y mi rumbo si no lo hubiera conocido, quizá volvería a México, quizá me quedaría en España... No lo sé...

No me juzgues Barcelona, te quiero y te llevo en mi corazón, es solamente que ya no soporto tus calles, ni siquiera tus magnífica "Sagrada Familia" (ante la cual estuve media hora con la boca abierta cuando la descubrí). No me juzgues España, no eres tú la que me causa dolor, es la ausencia de mi todo sentido, nomás. En fin... supongo que todo ésto pasará y quizá mañana añoraré éstos años y estoy segura que serán más de una vez el centro de mis charlas. Sé que es sólo un mal momento en mi vida, pero no lo puedo evitar, lo que necesito hace tiempo dejaste de tenerlo... Cuando apareció el proyecto de pareja, todo lo demás ya no me importó.

Earween*